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martes, 17 de noviembre de 2015

CARTA

Carta abierta para los que seleccionan trabajadores:

Hace varios años empecé a estudiar, y por preferencias personales me decanté por las letras. Hice una carrera de letras, y luego un master en la misma linea. Aunque son campos muy peculiares y con pocas salidas laborales, nunca he dejado de estar abierto a nuevas oportunidades, y he mandado mi cv a multitud de sitios. Creo que realmente hay un malentendido con respecto a las personas que tenemos formación de letras que me gustaría aclarar, puesto que aunque asumo que por carácter y aspecto haya perdido algunos puestos de trabajo, también creo que otros simplemente se han ido por ideas preconcebidas respecto a mi perfil. Y si digo esto es simplemente porque, pese a la dificultad para encontrar trabajo que hay hoy día, sólo he hecho dos entrevistas laborales en cinco años: una para vender seguros y otra en la que pedían un perfil muy concreto. Como no deja de sorprenderme lo rápido que descartan mi cv en procesos de selección, me gustaría hacer algunas matizaciones, no sólo por mi, sino por el resto de personas que puedan estar en mi misma situación.

Estudié por letras puras, pero todavía sé sumar, y llegué a comprender el concepto de derivadas, integrales, la formulación inorgánica y un largo etc en cuestiones de ámbito científico. Yo no me he justificado nunca cuando he cometido un error matemático. Lo asumo, tomo nota, y avanzo en mis conocimientos. De hecho, en carrera tuve estadística y algunas asignaturas donde el cálculo era fundamental. Estudiar letras no te vuelve anticientífico ni te hace inaccesible a determinadas cuestiones. No es mi campo de acción, pero no necesito una calculadora para sumar o para comprender una nómina.
Estudié por letras puras, y además de tener algunas nociones de latín y griego, también las tengo del ordenador, tecnología y otros campos. Cuestiones como manejar el paquete de office son básicas para mi, incluyendo excel y access. Obviamente no me dedico a programar, ni otras muchas cosas, pero sé qué es un ordenador y sus diferentes utilidades. También sé encender un aparato, dar al interruptor, así como encender fuego con un par de palos, una cuerda y hojas secas. Conocer aspectos del pasado no hace que no sepa vivir en el presente. Conocer aspectos del pasado, de filosofía, antropología, sociología etc no implica ser reacio al cambio, ni negarse al aprendizaje de nuevas tecnologías.
Estudié por letras puras, pero eso no me convierte en un inútil social que quiere vivir del relativismo y ampararse en ideas para no pegar ni sello. Podré hacer mejor o peor determinadas cuestiones, pero aprendo las cosas como cualquiera, y no se me caen los anillos por trabajar en puestos para los que, a priori, no me he formado específicamente. Si presento mi cv a una oferta es porque realmente me interesa, y mi intención no es largarme a toda velocidad del puesto, ni ir a cobrar un sueldo sin hacer nada. Mi intención es trabajar para poder llevar una vida digna; ni más, ni menos.Y puede ser que mi formación no sea exactamente la que se suele esperar, pero no por ello tiene que ser inadecuada necesariamente.
Estudié por letras puras, y si; soy combativo con la palabra, como se puede ver. Puedo ser hiriente, decir cosas desagradables, pero también sé disculparme, puedo ser diplomático, y sé cuando debo callarme. Puedo aportar datos de diferentes cuestiones, leo libros y revistas más allá del "muy interesante" y bestsellers, y esto puede resultar enriquecedor para otras personas en el trabajo. El hecho de que maneje una serie de ideas y datos no tiene por qué interferir en el trabajo de forma negativa. Al principio puede que meta la pata, porque para mi es más normal expresar lo que pienso de forma directa, pero como ya he dicho, aprendo, reflexiono, y no vivo en una torre de marfil creada sólo de entelequias. Voy a trabajar, la tesis doctoral y otras cuestiones quedan para mi tiempo libre.

En resumen; no descarten mi cv porque  como es de letras, seguro que es un inútil que no sabe manejar ni un ordenador y viene para apuntarse a un sindicato y a no pegar ni sello, siempre diciendo que realmente no está preparado para este trabajo o que se exige mucho, y dando su opinión destructiva de todo. Puede ser que simplemente sea un trabajador que aprende con ganas, que busca la estabilidad de la empresa porque la suya depende de la misma, y que va a tratar de aportar sus conocimientos de otros campos para intentar mejorar. Incluso puede ser que con el tiempo haga alguna contribución interesante, en la forma de mejorar las relaciones, en la gestión de datos, o en cualquier otro campo. Pero sobre todo, dejen de ver a las personas de letras como una rémora para la sociedad tecnificada, último baluarte de tecnófobos, misántropos, vagos y oradores vacíos.  Habrá de todo, como en todos los campos. Simplemente prueben, que para eso está estipulado en el contrato un periodo de prueba, y si no les gusta, podrán decir tranquila y legalmente que el fallo fue mío. No lo negaré, agradeceré la oportunidad, y aprenderé de mis errores para el futuro.

Atentamente;

Un parado que manda cv y no recibe respuestas


jueves, 6 de agosto de 2015

NO ME MALINTERPRETEN...

Hay dos cosas que suceden con cierta frecuencia que me resultan un lastre intelectual: que me confunden con Dios o que me confundan con un subhumano.

Ambas cosas son para mi insufribles. Me confunden con Dios cuando me insisten para saber mi opinión sobre algo. "¿A ti que te parece esto? ¿Tu qué harías?"... Sucesión de preguntas en modo metralleta, cuando en general ni me importa el tema, ni me interesa, ni sé nada, ni me veo capacitada para opinar. 
La peor es la de "tu qué hubieras hecho". No lo sé. Sólo conozco los hechos a través de lo que me has dicho, no creo que hubiera llegado a esa situación, y desde mi óptica, le habría dado una patada. Pero claro, supongo que eso será difícil porque has llegado a este punto, y no te has planteado antes dar la patada. Además es obvio que tu tienes más datos de los que me das, y probablemente tu forma de ver las cosas y sentirlas sean diferentes a las mías. Más que nada porque no sé jugar al fútbol, no corro una mierda en tiempos largos, y si me pasan un balón, miro siempre donde hay alguien más capacitado y se la envío de una patada.
Ojo, que nadie piense que me niego a dar un consejo a alguien que lo pide, o a enumerar casos similares y cómo se resolvieron. No tengo problemas ante una pregunta tipo: ¿cual cojo, el negro o el rojo? Yo escogería el negro, va a durar más, y aunque no es tan alegre, le vas a sacar más partido porque combina con todo. Por poner un ejemplo rápido. Mis problemas surgen ante esas cuestiones fundamentales en las que dar una respuesta implica una crítica mortal a la propia persona. Por ejemplo: llevo 6 años con el mismo chaval, nunca me ha dicho para ir a su casa, y siempre viene a la mía, y además sólo es para sexo después de que le prepare la cena. La relación no me satisface... ¿como le digo que me quiero casar?
Yo veo aquí una relación de un chulo con una tonta. Y veo 5 años y 6 meses perdidos. A partir de este punto, poco puedo decir. Mi consejo es simplemente que rompa esa relación. Obviamente no lo digo de forma cruel, pero vas insinuando, sabiendo que no van a entenderte, de la misma forma que tu no entiendes a tu interlocutor. Por algún extraño motivo, eso te convierte en una especie de Dios para terceras personas, que te atosigan con sus dudas, la mayoría de las cuales tienen respuesta simple: piensa que le está pasando eso a tu colega de curro, y te lo cuenta en la pausa del café. ¿Qué pensarías? Ahí está la solución.


Si esto es molesto, la parte de considerarte subhumano es todavía peor. En este caso, sucede al revés. Nadie te pide consejo pero tu lo das, o haces un comentario aparentemente inocente: "El alcohol de romero va bien para dolores musculares. Yo siempre tengo a mano un transilium porsiaca no puedo pegar ojo. Los tintes esos de barros 100% naturales llevan un derivado del amoniaco; te están mangando 300€ por una mierda".
Los tres casos me han supuesto más dolores de cabeza que el de la amiga y novio descrito arriba. Si dices lo del alcohol, siempre habrá alguien dispuesto a darte la turrada con los remedios naturales y populares. Y da igual que digas que lo tienes para emergencias, o simplemente porque el olor te gusta y ya sólo eso te reconforta. El rollo explicativo de por qué lo alternativo es guay te lo comes. O en el caso contrario, explicación de lo que es el efecto placebo. Y sólo has hecho un simple comentario mientras esperabas cola para comprar unas juanolas...
Lo del transilium puede llevar a que te consideren un drogadicto directamente, chiflado, o neohippy fumaporros. Mirada mortal. Entonces es cuando te justificas: Tengo porque alguna vez no he podido dormir bien, y si al día siguiente tienes algo como un concierto, no puedes ir atontado. Así que, para las emergencias, tengo una porquería de esas. Una vez me tomé media pastilla, y fue mano de santo.
Las explicaciones de remedios naturales -toma valeriana o tila- no tardarán en llegarte. Y ciertas miradas de reproche porque realmente eres una puñetera yonqui de mierda, enferma que seguramente necesitará tratamiento psiquiátrico y acabe en un sanatorio mental de los de antaño. Porque todavía quedan de esos, para la gente peligrosa como tu. Obviamente el pensamiento final que te queda es que menos mal que tienes las pastillas en casa para esta noche, porque con las pesadillas que te van a venir...
Y la última es un intento bienintencionado de informar a una persona que lo que le están dando es lo mismo de siempre, pero le han añadido una modificación para poder ponerle el etiquetado de natural y sablearte, y es lo que en cualquier sitio vale 8€ el tubo. Aquí acabas de alcanzar el grado más inferior del universo. Una cucaracha es básicamente Dios resplandeciente, misericordioso e infinito si se comparase contigo. Lo primero es cuestionarte, tu no sabes. Entonces generalmente comentas que puede informarse si lee un artículo científico. ¿Y por qué no hay denuncias? ¿Por qué dejan venderlo?  Mmmm... Ahora resulta que ella desayuna con el BOE de las denuncias de cosméticos y se las lee todas; además de ser experta en la legislación vigente sobre cosméticos, y al parecer considerarla segura y sin fisuras. Y tu, obviamente eres tonta porque has leído en una revista científica un artículo de un catedrático de química. Cuando tratas de explicar lo que decían, todavía es peor. ¿En qué se diferencia el amoniaco de las sales de amonio? A ver... como sal, lleva cloro, y está un poco mejor para aplicar sobre el cuero cabelludo, menos fuerte. Más o menos, que yo tampoco soy químico.

La cagaste, machote. No sabes realmente la diferencia entre una sal y el gas de amonio, no puedes explicarlo, y eso lo ha visto. Ya eres literalmente un idiota al que los poderes fácticos, la conspiración judeomasónica, los comunistas, los fachas y las grandes empresas han comido el tarro y convertido en su peón anormaloide, y pretendes impedir que los demás sean libres y disfruten de algo que les funciona. Porque por si no te has dado cuenta, este tinte no huele a amoníaco, garrula. ¿No será por los perfumes que le añaden? Mirada de censura supina. No sé yo, el lodazal de la desembocadura de una ría a la que iba yo de pequeña, una especie de mini-ciénaga, olía a troll de mordor, pero tendré que volver a pasarme, porque al parecer ahora el barro huele a chanel nº5... Una discusión que acabará enquistándose, y acaban pidiéndote la explicación de a ver por qué el ingrediente que aparece etiquetado como GHN5-345-678 es esa sal de amoniaco que dices, porque se lo voy a llevar a mi peluquero, a ver si él me lo explica. Y yo me apiado del pobre hombre, que simplemente vende lo que cree que es mejor para sus clientes, y sabe de química todavía menos que yo, y lo dejo correr. Total, ya soy una cucaracha infecta, mejor dejar al pobre hombre tranquilo... El rey Midas convertía lo que tocaba en oro, yo sólo puedo convertirlo en cucaracha.


martes, 10 de mayo de 2011

Más quejas...

Sigo con la tarea de señalar aquellos individuos y/o comportamientos que son odiosos en sí mismos.

- Estoy hasta el alma de esos seres que denominaré "ventiladores de mierda". Esta gente que se mete en berenjenales, pero decide que cuantos más metan, a menos responsabilidad (sobre todo económica) toca.

- Estoy hasta el alma de los "lanzadores de penaltys amateurs". Esta gente, similares a los de arriba, creen que con decir que la culpa fue del cha, cha, chá y que es que llueve  y tengo dolor de cabeza y Fulano no hace su trabajo, queda todo resuelto. Incapaces de asumir errores propios, saben lanzar todas las patatas calientes-balones hacia la portería de otros con una patada fulminante. Y encima les compadecemos.

- Estoy hasta el alma del rentista, individuo que no ha pegado un palo al agua en su vida, y que se quejan de todo. Viven de rentas (los menos); de dinero  que cobran en negro por trabajos en los que no hacen nada (esos abundan más);  o de la pasta que les pagan por estar de baja en empresas que no sé muy bien en qué coño andan pensando (lo más habitual). Para todo tienen una teoría chorra que no sirve para nada, generalmente suelen defender teorías socialistas, y siempre verán que los demás están mal y equivocados, y son los demás los que tienen la culpa de todo lo malo que... ¡les aqueja a ellos!

- Estoy hasta el alma de los que reúnen en sí mismos las tres tipologías arriba descritas.

lunes, 2 de mayo de 2011

Quejas y más quejas...

No me gusta quejarme, y francamente, detesto la frase esa asquerosamente falsa de "quien no llora, no mama". La gente que la dice se debió criar entre cabrones (y hablo del macho de la cabra, sí), porque francamente, mi madre sabía que tenía que mamar, y no esperaba a verme berrear como una posesa para saber que ya era la hora. Pero bueno, para algo existen esas mierdas de frases, para que los traumatizados cerebrales no tengan que traumatizarse más.

Sigo. Realmente no me gusta quejarme en el sentido que la gente suele perpetrar. No hago más que oír quejas que no me dicen nada; de cosas que son culpa del quejica. Yo no me quejo de estar gorda, porque es culpa mía, que priorizo darle al diente frente a mi aspecto. Yo no me quejo del sueldo de mierda que cobré en su día en un curro, porque cuando firmé el contrato ya sabía que no iba a llegar a mileurista. Etc. Pero después de un fin de semana en el que me han tocado la moral muy por encima de lo que yo suelo aguantar, me voy a permitir el lujo de hacer mi lista de quejas, porque el blog es mío, publico lo que me da la gana, y sé perfectamente lo que me digo. Así que, vamos a ir soltando quejas. Quejas reales, las que realmente me preocupan y molestan:

- Estoy hasta el alma de la clase política sin excepción. Son todos ellos unos chupópteros a los que se les debería exigir responsabilidad civil sobre sus actos, y multarles o mandarles a trullo en caso de que se demostrase negligencia, mala fe o lo que sea en el desempeño de sus tareas.

- Estoy hasta el alma de las autonomías, que sólo sirven para colocar a personas que tienen el carnet del partido de turno y potencian el redescubrimiento de una supuesta lengua muerta que se reinventan cada día que pasa basándose en la lengua más cercana que pillen. O fomentar localismos baratos donde se puede llegar a a afirmar que el eremitorio de Quintanapaya de las cabritillas del monte Pelado es el mejor ejemplo que tenemos del gótico, no igualable por nada en todo el universo.

- Estoy hasta el alma de los de sindicatos, todos sin excepción. Ninguno de ellos me ha solucionado una mierda cuando he tenido problemas, ni siquiera dándose un caso claro de abuso brutal y de ilegalidades por parte de la empresa. Claro, un gilipollas no da publicidad. Eso si, diré que para mi alegría, no me he sindicado nunca, y que una vez alguien vino a proponérmelo, y le dije que bromitas las justas, y que fuera de mi vista.

- Estoy hasta el alma de las universidades, conservatorios y demás supuestos templos del saber, que en este país son simplemente refugio de muchos vagos, caraduras y maleantes. Hay un llamativo porcentaje (fíjense que ahora no digo que todos sin excepción) de personajes que tuvieron que sacarse la carrera en su época a base de favores sexuales o económicos, porque si no no es comprensible como semejantes asnos pueden llegar a tener un certificado aparte del que dice las vacunas que les han puesto. Hay un altísimo porcentaje de apoltronados, que no investigan un nuevo libro sobre su materia ni aunque dependa de ello la continuidad del universo. Y también hay un altísimo porcentaje de amargados que se dedican a amargar a sus alumnos, y todavía peor aún si es posible, se dedican a meterse con compañeros por envidias o simplemente porque se aburren.

- Estoy hasta el alma de oposiciones que sólo sirven para meter al enchufado de turno. Francamente, prefiero que pongan en las bases que es requisito imprescindible llamarse Periquitín de Todos los Santos Iluminados Gómez Pérez Aldecoa Potter y tener un DNI 66666666-Z. Vale, no cumplo el requisito, ya lo sé, y me ahorro trabajo.

- Estoy hasta el alma de enchufados, recomendados y demás morralla social que, en general, su gran mérito en esta vida es ser hijo/sobrino/primo/cuñado/amante de alguien. Ojo, no me molesta el recomendado que además tiene un doctorado en Harvard, un curso de especialización en el MIT y habla tres idiomas. Y tampoco me molesta el recomendado que tiene el título que se exige y ha estudiado para las oposiciones o se ha preparado la entrevista. Esos me parecen respetables, han trabajado para eso, y además tienen un amigo/familiar que les apoya. Vale, me parece respetable, aunque no lo comparta (o mejor dicho, yo prefiero no hacerlo).

- Estoy hasta el alma de esos tecnófobos, que denigran todo aparato tecnológico en base a obviedades anormales. ¿Qué es una obviedad anormal? Pues decir que un libro electrónico es un invento que no te va porque necesitas el tacto de las hojas y el olor a libro. Eso se llama fetichismo, y es una desviación del fin, o una "parafilia intelectual" en este caso. El libro es un soporte de conocimientos/datos, y yo lo cojo para leer, no para recrear mis sentidos olfativos y táctiles. Claro que agradezco el papel satinado y un suave olor a papel seco, pero lo que realmente busco es otra cosa. Estos tecnófobos van en contra de casi todo: videojuegos, libros electrónicos, cigarrillos electrónicos, vehículos de toda clase, ordenadores, tablets, dvd, cd, mp3, móviles, televisores, altavoces... Piense lo que quiera, actúe como le dé la gana, pero en privado. Y no intente convencer a nadie de algo que no procede. Y si no es mucho pedir, lárguese a vivir a la punta de una montaña y cultive sus alimentos sin pesticidas, nitratos, abonos sintéticos, fabríquese la casita sin ayuda tecnológica y cuélguese un cencerro del cuello y diga que es el profeta Jeremías de los tebeos de Tintín, pero deje a los demás en paz y no sea hipócrita.

Por ahora vale, iré añadiendo quejas conforme lo necesite.