viernes, 23 de agosto de 2013

La invasion de los zombies atómicos

Generalmente aquí publico otras cosas, pero dado que el cine malo es una faceta de mi vida, y que no quiero más blogs, voy a comentar por aquí algunas de las películas más truñeras que he tenido la suerte de ver.

Título: La invasión de los zombies atómicos
Otros títulos: Incubo sulla Città Contaminata, aka Nightmare City, aka City of the Walking Dead, aka Invasion by the Atomic Zombies
Director: Umberto Lenzi
Actores destacables: Francisco Rabal
Año: 1980.
Países: España e Italia.
Duración: 92 minutos.

Este año fue también el año de "Viernes 13" y de la excelente "El resplador", pero que nadie se confunda... La peli que voy a comentar no tiene que ver nada con las anteriores, salvo en el doblaje penoso que sufrió "El resplandor" en España..
Estamos ante un producto truño directamente. Actores malos (hasta Paco Rabal da pena), argumento inexistente, maquillaje malo, escenografía mala... No se salva nada. Y, sin embargo, es adictiva, y quieres ver qué va a pasar al final. Pero claro, cuando no hay argumento, no hay final y resulta que... Pero vayamos por partes:

¡¡SPOILERS!!

Los zombies: Olvídense del zombi clásico reumático con babas verdosas, ropa ajada, y cara purulenta. Imaginen más bien un ser humano con plastón duro de chocolate a la taza en la jeta, y listo. Y además, déjense de zombis lentos... Estos corren como conejos, estrangulan por la espalda, apuñalan, conducen coches, disparan cualquier arma sin dudar en cómo se mete el cargador, sabotean instalaciones eléctricas, y dirigen los ascensores a la planta donde están concentrados para poder comerse a sus incautas víctimas. Además, son estrategas consumados, plantean emboscadas, y si todo sale mal, te esperan sentados en tu propio coche mientras se pimplan una botella de Dyc.
¿Cómo llegamos a esta genialidad de zombis? Una radiación atómica los ha modificado, y se han vuelto vampiros... Porque estos zombis no comen carne, sino que chupan sangre, por un tema de hemoglobina. Lo explican en la peli, pero mi cerebro, aún en estado comatoso por las primeras escenas, se resistió a asumir la explicación como tal. Vamos, que a poco más mi cerebro se pasa al whisky Dyc con los zombis. Hay una explicación, pero es tan idiota, que mejor ni intento reproducirla.
Por cierto, si los zombis atacan a chavala, hay un orden de acción: primero se la desnuda de cintura para arriba y luego se la apuñala. No siempre lo cumplen a rajatabla... supongo que por no ser calificada como peli porno.

La ambientación: Nos insinúan que es una ciudad americana. A mi me parece Madrid Norte en los 80, todo plagado de seiscientos cutres, y hasta con algunas edificaciones emblemáticas de esta ciudad. La entrada de la peli, con esas tomas, hubiera servido perfectamente para algún episodio del nodo. ¿O habrán reciclado algún episodio del nodo para ahorrar en presupuesto? La duda me corroe.

Los protagonistas: Bueno, actores de baratillo en general. No sé cómo engañaron a Francisco Rabal para participar en esta película... O el hombre necesitaba dinero urgentemente, o le chantajearon bloqueándole la cuenta. Porque la participación en este engendro es bastante más dolorosa que unas fotos con unas gachís en un club de striptease. Actuaciones acartonadas, con la misma pasión que yo puedo poner en interpretar a Cenicienta. Diálogos para besugos. Situaciones para anormales... Realmente los únicos normales son los zombis, y la coherencia está en este bando. Los humanos son gilipuertas, directamente. Y con menos neuronas que una castaña pilonga.

El argumento: A ver si me he enterado bien de la peli... Un periodista va al aeropuerto a entrevistar a un científico atómico. En ese momento llega un avión no previsto, y allá va nuestro colega y siete coches de policías, militares y ambulancias. Total, que rodean el avión (un hércules C-130, ojo al dato), y cuando lo abren, sale el científico nuclear tranquilito... Para tres segundos después convertirse en una especie de bestia parda que apuñala todo lo que se menea. Detrás del científico salen otros tantos zombies con bastante más chocolate a la taza reseco por la cabeza. Desarman a polis y militares, y acuchillan a todo. Nuestro prota se larga a la tele, para dar la exclusiva, pero ni un militar ni el director de la cadena le dejan emitir la exclusiva. Aquí tenemos el argumento ya dividido... Por un lado el periodista intentará localizar a su mujer y huír con ella. Por otro el militar intentará localizar a su hija y ponerla a salvo. Por otro, Paco Rabal será avisado, e intentará detener a los zombis, y cuando no pueda, salvar a su novia/amante/mujer.

La trama: Bueno, esto es un cachondeo padre... La acción es rapidilla, y no te da tiempo a dormirte en el asco, pero vamos... Hay un momento en que el periodista y su mujer se quedan sin gasolina. Vale, gasolinera al canto. El marido entra a investigar y no ve zombis. ¿Qué harías? ¿Echar gasolina y salir zingando? ¡¡¡NNNOOOO!!! Es mejor prepararse unos bocatas, un buen café, y dedicarse a filosofar sobre lo negativo del impacto ecológico de la energía nuclear en el bar de la gasolinera. 
Otro ejemplo: os refugiáis de los zombis en un parque de atracciones (si, Zombieland no era original del todo en algunos aspectos, aunque se la curraron más), aunque no sabeis cuándo os van a caer encima, a juzgar por los cadáveres dispersos. Veis un jeep. ¿Qué hacéis? ¿Acercaros a ver si arranca, y en caso positivo, salir zingando? ¡¡¡NNNOOOO!!! Es mejor decirle a la mujer que te espere de pasmarote de pie a quinientos metros, acercarte tu al jeep, y cuando te giras para controlar que el pasmarote sigue en su sitio, tener que recoger un arma de las tiradas por el suelo y disparar al zombi que está detrás de tu mujer. Con eso atraerás a más. tu mujer tendrá que correr los 500 metros lisos a toda pastilla, y luego seguís corriendo, porque eso de coger un jeep es malo, contamina etc.

La banda sonora: Muy del cine italiano de la época... He de decir que no me dijo nada, así que a lo mejor es lo único decente. Estuvo a cargo de Stelvio Cipriani. Desde luego, es lo que mejor nota se lleva.

El final: Como no sabían cómo terminar el bodrio, el final resulta que es un sueño del periodista, que despierta, le dice a su mujer que ha tenido una pesadilla, se viste, va al aeropuerto... Y vuelta a empezar con las escenas del comienzo. La verdad, tanto rollito ecológico, antimilitarista y buenista no podía tener un final bueno. Mi máxima curiosidad era saber qué puñetas iban a hacer los guionistas, pero se ve que el peyote se les terminó justo antes de redactar el final.

¡¡FIN DE SPOILERS!!

En resumen, producto basura, que tuvo suerte de no ser la peor película del año, porque de este año tenemos Apocalipsis canibal, que reservo para otra ocasión. Si estás depre, es una peli interesante, porque tetas salen a patadas. Sello italiano, supongo... También te mantiene enganchando por ver cual es la próxima abominación de la estupidez humana a la que te vas a enfrentar... Si tienes un día normal, ni la veas. Estas cosas son muy perjudiciales para la salud. En cualquier caso, cine-truño en estado puro...

sábado, 3 de agosto de 2013

Sin novedad en estos años

Hoy he tenido un rato de soledad, que he aprovechado para organizar unas herramientas. Ya se sabe, haces una chapuza, luego otra... Y al final el destornillador está en la nevera, y el taladro en el cajón de las bragas. No era tan exagerado, pero bueno...
Mientras ponía todo en su sitio, pensaba que qué mierda de vida. Ni una oportunidad laboral en tres años. En estos años he visto cerrar negocios a patadas, y ver cómo la gente más preparada se larga. He ampliado estudios, pero se ve que esto no tiene relevancia más allá de mi propia cultura. Y cada día me resulta más triste ver la tele (gente con preparación ínfima que no saben hablar sin darle patadas al diccionario y a la gramática), o salir a tomar algo. La gente con la que solía compartir charlas se ha ido. Aquí no queda nada. Y yo también me habría largado ya si en alguno de los puestos de trabajo que he visto fuera me hubieran aceptado.
Y luego te dicen en las noticias que desde el FMI han llegado a la sesuda conclusión de que hay que bajar los sueldos en España un 10%. ¿Qué sueldos? Y que España se recuperará para el 2018... ¿Recuperará en qué? ¿En camareros? Sólo hay inversión en hostelería. Rollito turístico y tal. El CSIC a punto de cerrar, y recogiendo firmas... ¿Recuperación? ¿Diciendo que se recorte en sanidad y educación? Pues como no lo pongan ya todo de pago, que me explique qué coño-recorte quieren hacer. Menos mal que estoy sana, porque si me viniera una enfermedad dura, tengo que pagar un 40% del medicamento. Teniendo en cuenta que vivo del sueldo de la familia, casi sería más rentable palmar de gripe.
No nos engañemos... De esta crisis ya no salimos. No hablo de la económica, hablo de la social. Los que merecían la pena se han largado, y no volverán fácilmente. Los que quedamos poco vamos a poder hacer. Eso si, nos creemos que somos como dioses descendidos del olimpo. Ya veremos las risas cuando descubramos que cualquier país tercermundista o en vías de desarrollo tiene muchas más posibilidades y futuro que el nuestro...

martes, 28 de mayo de 2013

Unas breves letras de apunte...

Creo que llevo unos días algo movidillos, y lo he reflejado en una entrada anterior. Desde luego, siempre vienen bien, puesto que si no te caes en la monotonía de la depresión por falta de trabajo y de oportunidades. Vamos, que me han ayudado a despertar.
Pero quería dejar constancia de un comentario de aviso (madres... como ellas, ninguna) que me han dejado caer. He presentado mi CV a mil sitios. Es posible que de dos me den señales de vida. En uno por preparación, y con posibilidades de cierto reconocimiento profesional; en el otro porque ya trabajé allí, y la persona a la que sustituí quedó satisfecha, aunque sin posibilidades de ascensos, y con poco reconocimiento. Ninguno de ambos trabajos es malo, simplemente expongo que tienen pros y contras.
Pregunta de mi madre: ¿Y si te llaman de los dos a la vez, qué piensas hacer?
Respuesta: Coger los dos. Odio estar en el paro, ambos trabajos afectan a dos ámbitos de mi vida que adoro (música y arqueología), y no me importa no descansar. Para eso están los cementerios. Sabes que he tenido hasta tres o cuatro trabajos a la vez, y que los hacía sin problemas.  No pienso dejar escapar ninguna posibilidad.

Mi madre ha seguido a lo suyo, callada y con cara de preocupación. Y mientras cocinaba (las dos estábamos cocinando) he recordado mi temporada con más trabajos: estaba de profesora de violín a media jornada, de investigadora de historia, de segurata a jornada completa y de árbitro los fines de semana. Dormía unas 4 horas seguidas, y luego echaba cabezadas cuando podía (un alumno que faltaba, en la rehabilitación si el dolor me lo permitía...). Los fines de semana se convirtieron en un extraño momento donde regulaba el tráfico, arbitraba campeonatos, y preparaba clases, además de centrar mi atención en cuestiones de historia contemporánea. Las semanas pasaban en un suspiro. Para cuando había terminado el informe de mi servicio, tenía que cambiarme de ropa (y zapatos, que pegaba mucho el cante) y salir zingando a dar clases. Cambiar el chip mental etc. Suena a masoca, pero era delicioso. Estar parada en casa me mata.

¿Y ahora podría hacer lo mismo? He notado que mi físico no aguanta 4 días de juerga como antes. Y ya entonces noté algunos cambios de carácter que fueron exagerados, incluso compañeros de seguridad me dieron un toque de atención por irascible cuando ellos fallaban. Digamos que hay una vocecilla que hoy me dice que lo podría hacer perfectamente, e incluso mejor, porque ya sé los problemas a los que tengo que hacer frente: Cambios de humor bruscos, incapacidad de admitir errores de otros compañeros de trabajo, falta de vida social (o vida social en modo rápido), pérdida de peso a toda velocidad y cierta esquizofrenia a la hora de abordar los problemas.
Y sin embargo... He estado cuatro días de juerga en Madrid. Y he venido destrozada, según he podido comprobar en el gimnasio. Un rendimiento que era un 30% menor. Obviamente no es lo mismo beberse todas las copas del mundo y estar de jamadas continuas que estar trabajando y no tener tiempo de comer (lo de beber ya queda eliminado por lógica)... Hay algunas personas que me hacen notar que ya no tengo 20 años... ¡Como si los 4 trabajos los hubiera tenido con 20 años! Fue con 30... Y sin embargo la cara de mi madre y los comentarios me han hecho pensar. Dejo el post como nota mental. No debo olvidarme de mi tendencia a volverme una bruja en el curro cuando alguien no cumple y estoy cansada. Y tener en cuenta los tiempos. Haciendo todo aquello duré casi dos meses. ¿Podría ahora funcionar al 150% el mismo tiempo o no?

Al final no me llamarán ni para limpiar letrinas, pero nunca hay que perder de vista lo que pueda pasar. Y, ante todo, tengo que aprender a controlarme con la bebida y la comida. Luego no puedo levantar ni media pesa, no digamos hacer cardio en condiciones.

martes, 14 de mayo de 2013

Última timada

Después de un largo parón, he tenido un lunes tan asquerosamente horrible, que me ha movido a teclear. Pero la historia viene desde el viernes, hay choteos diversos, y ramificaciones insospechadas. Vamos por partes en este sainete kafkiano.

Viernes: Otro viernes normal, donde mi primera tarea es mirar trabajos. Inem=nada. Infojobs o similar= un anuncio de otra web de trabajo donde piden profesores para un colegio de Londres. Copio-pego el mail, y envío mi cv. Esto fue exactamente a las 10:04.
Resto del día, haciendo castillos en el aire. Castillos que ya sabía que eran más falsos que un tarotista en una feria medieval. Pero después de tres años, hace ilusión.
17:37 recibo contestación del colegio. Que están interesados en mi cv, y que tengo que rellenar una entrevista escrita. Bien, me movilizo, aunque con mis sospechas. Hasta la fecha nadie ha considerado mi cv ni para limpiarse el culo. Pero ni en la parroquia, donde lo había entregado el día anterior. Fueron amables, educados, me dieron ánimos... Pero no mostraron ningún signo de sorpresa cuando lo leyeron. ¿Y justo en este colegio les interesa tanto como para contestarme en menos de 8 horas? O, cambio la redacción: los ingleses en general no aprecian mucho a los españoles, y están saturados de españoles en Londres que van de camareros... ¿y justo están interesados en mi cv, el de una española que no tiene doctorado ni nada reseñable?
Busco el colegio en internet. Nada. La web que le puede corresponder está fuera de servicio (avería del servidor, que dura hasta hoy) y no hay referencias fuera de su propia web y los anuncios en diferentes páginas de empleo. La dirección no aparece en google maps, los teléfonos de contacto corresponden ambos a móviles, no figura el la lista del Ministerio de Educación que tienen publicada (del 2012, ojo)...
Primer mensaje del día a una conocida que vive en Londres: 
¿Sigues en Londres? Necesito un pequeño favor. Es por un colegio donde puedo ir a trabajar, pero no sale nada sobre él en internet.
Vine el martes y no pienso volver, pero te recomiendo que vayas sin pensarlo, es toda una experiencia.

Vale, gracias... Si quiero experiencias... ¡Qué coño, si toda mi vida es una puta experiencia detrás de otra! He estado en 4 continentes, he visto cosas raras, y ya estoy harta. Quiero un puto curro, no experiencias cojonudas. 
Llamada a otra persona, esta vez amigo de mi madre. Confirma que es sospechoso, y me dice que hable con la embajada. Lo hice el lunes... Capítulo interesante donde los haya.
Me fui al bar, me tomé un copazo y a la cama.

Sábado: Quedo con un amigo, nos ponemos al día de muchas cosas, y le comento lo del curro. Él lo ve raro, aunque me mira con cara algo... dubitativa. Esa cara de escepticismo que pones cuando un hombre te dice que a él el ganchillo y el punto de cruz se le dan de miedo, o cuando oyes a una mujer decir que a ella lo que más le gusta es la mecánica de coches, meterse debajo del vehículo y hacer cambios de aceite de frenos, válvulas y bujías... No digo que pensara eso, que conste. Pero puede que el subconsciente... 
Llamo a mi novio para preguntarle. Desaparecido. 
Llamo a una amiga pra preguntarle. Apoyo espiritual más o menos consolador. Agradezco el gesto, aunque las palabras bonitas no me consuelan.
Me quedo vegetando toda la tarde frente al televisor, excepto un buen rato que mando mis dudas y preguntas (o sea, ¿existe este centro?) al Ministerio de educación y embajada.

Domingo: Voy a mi deporte preferido, pero como colaboradora en una competición. Hablo con el otro colaborador, y le comento la situación. Se encoge de hombros, dice que es raro, y que si no estoy segura, que no mueva ficha. Llego a casa, y se me cae el móvil en... en agua. Otra historia aparte, que no voy a recoger aquí, pero que me ha hecho perder mucho tiempo. Envío entrevista completada y corregida.

Lunes: A las 09:14 recibo respuesta. Estoy admitida. tengo que firmar un papelito donde ponen las normas del sitio y mandarlo escaneado. Firmo y mando con unas preguntas sobre lo que puedo necesitar para el curro... y entre ellas una preguntando por la dirección del centro. Mientras, recibo contestación del ministerio. Que ellos no pueden decirme nada, que siga buscando por internet. Llamo a la embajada. Que ellos no pueden ayudarme, aunque me sugieren algunas webs donde hay listados de colegios privados. Verifico esas webs, y no sale este colegio. Entre la falta del móvil, la pésima atención por parte de mi compañía de teléfono, las respuestas de vagos profesionales y la situación, estoy a punto de fusilar con rayos que me salen de los ojos a cualquiera que entre en mi campo visual.

Martes (o sea, hoy): Recibo mail de respuesta a mis dudas a las 10:35. Traduzco literalmente la respuesta a mi pregunta sobre dónde están situados: "En el día de su llegada, nuestro agente de viajes estará en el aeropuerto para llevarle a los locales escolares. Para obtener más información sobre nuestra escuela, usted puede visitar nuestro sitio web". Dan la web a la que llevo intentando acceder desde el viernes sin éxito. Además, me dicen que tengo que decir qué tipo de apartamento quiero de los que ellos tienen, y me dan listado con precios.
Ya de muy mala leche (porque contado aquí queda muy mono, pero se pierde tiempo con estas cosas, por no hablar de la decepción personal, que llevo mucho tiempo en el paro) escribo mi respuesta. No digo nada del apartamento que quiero, obviamente. Ni saludo ni nada. Mi mail queda de la siguiente forma:

No puedo ver el sitio web. He estado desde el viernes tratando de abrirla. Ni mis amigos pueden abrirlo. He probado todos los días, pero es imposible.

Y yo quiero saber la dirección, porque voy a estar allí con algo de tiempo, visitando a unos viejos amigos.

Atentamente,
X

Hasta ahora. Si se confirma que es una especie de timo (porque no responden, o porque no dan la dirección) pondré más datos del sitio (nombre, enlaces a la web etc). A mi me hubiera gustado encontrar una referencia por internet. Además, me he acercado a donde unos conocidos británicos, que me han dicho que le echarán un ojo esta tarde. Porque explicaciones racionales siempre puede haber. Por ejemplo: cambio de nombre del colegio, colegio nuevo que tiene su primera sede en otro pueblo...

De todas formas, he de decir que lo más decepcionante ha sido alguna cara o comentario que he visto. No va en referencia explícita a mi amigo, pero comentarios tipo "si quieres trabajar, no deberías poner tantas pegas" ¿qué pegas? ¿saber dónde está el sitio al que me tengo que desplazar es una pega?; o que tengo poco espíritu aventurero (no te jode... que me digan eso con las que llevo a cuestas encima). También que no me dan trabajos por indagar demasiado... Las caras de "no sabrás buscar en internet"... En resumen: el hecho de que te traten como si fueras tonta y además vaga. Sé manejar google maps, street view, y encima conozco Londres, que para algo he estado cinco veces. Si yo digo que no sale, es que no sale. Si digo que la web no carga, es que no carga. Y si mando un cv a un puesto es porque quiero trabajar, si no, no mando una mierda. La gente me ha decepcionado mucho.

FINAL: Bueno, no han contestado, y ahora puedo decir que era una timada. El supuesto colegio se llamaba castle high y estaba en Londres, en la zona de Kensington. Hay que andar con ojo...

Para más datos sobre curros falsos, dejo un enlace de una noticia en El Mundo:
http://www.elmundo.es/elmundo/2012/06/24/andalucia/1340552770.html

domingo, 11 de noviembre de 2012

La familia, esa gran amiga... ¿o enemiga?

El sábado fue uno de esos días en el que mil actividades me dejaron paralizada en el dinamismo. Estudiar, el catarro, unas clases por la mañana y una conferencia por la tarde hicieron que el cumpleaños de mi abuela pasara a un segundo plano, y de rebote la visita de parte de la familia.
Que nadie se lo tome como falta de interés. Mi abuela sabe que la quiero, ya que vivo con ella, y me imagino que mi familia será consciente de que he vuelto a estudiar, y tengo la cabeza puesta en otras cuestiones... ¿o no?
A la vuelta de mi conferencia vespertina (dos horas fabulosas sobre el funcionamiento del cerebro) me esperaba una confirmación de que no. Que no entienden que a mi edad haya dejado de trabajar para hacer un master, empezar una carrera nueva, y seguir con el doctorado. El comentario que recibió mi abuela fue que me animase a encontrar trabajo de una vez, y me dejase de estudiar, que ya soy muy mayor. La respuesta de mi abuela fue exactamente la misma que yo habría dado: que tenía cuatro años cotizados, que me daban un pequeño colchón de experiencia, que justificaba mis dos últimos años en el paro y el hecho de querer seguir estudiando. Y que si me surgía la necesidad de trabajar, tengo dos manos, y no se me caen los anillos por irme otra vez a seguridad, o tener que limitarme a fregar escaleras o recoger fardos en el puerto. No hizo mención alguna a que, si tanto les preocupaba mi futuro, ellos podían ayudarme, puesto que somos todos músicos, y podrían haberme ayudado a entrar como suplente en alguna orquesta, o hablar bien de mi como músico. Aunque me consta que ella lo piensa, y está muy dolida porque ellos en verano se han hinchado a tener conciertos a los que a mi ni siquiera me han invitado a intentarlo.
Como me decía mi novio por teléfono, "llévate bien con la familia, y evita los conflictos con ellos". Le doy la razón. Y como él mismo me dijo, al principio él se pensaba que simplemente era una especie de ni-ni, que me escudaba en el estudio para no trabajar y vivir del cuento. Luego de verme en mi ambiente y con mi familia, me lo confesó, diciéndome que se daba cuenta que realmente en casa apoyan mi vuelta a los estudios, y que no les molestaba que siguiera con los libros, en la esperanza de poder encontrar un trabajo mejor que escaleras, portero de discoteca o secretaria de algún incompetente. Con todo mi respeto hacia estas profesiones, necesarias para todos, pero que yo, si puedo evitarlo, no voy a realizar. Y todas ellas figuran en mi experiencia laboral ya, que conste, y con mucho orgullo de haberlas realizado.
La sensación de incomprensión ha durado hasta hoy y ahora, que estaba organizándome lo que tengo que hacer. Entre todas mis actividades y la forma de cuadrarlas hoy, la duda se ha instalado como una garrapata. Es verdad que ya soy algo mayorcita para dedicarme al estudio según quien lo mire, pero entre eso y quedarme mirando al vacío como me pasó a los 24 años durante cuatro años, creo que mi opción es la más razonable. Es molesto por mis amigas, que han solucionado la solución regalándome por mi cumpleaños una escapada a San Sebastián en caso de que no consiga ahorrar dinero para irme con ellas. Y es molesto por mil y una razones más. Tampoco veo que esté tan pasada de edad para una tesis doctoral. Casi diría que mis 33 años juegan a mi favor. He podido ver en el master algunas chicas con 28 años y la tesis terminada, que estaban más verdes que la bata de un cirujano para cualquier actividad. Creyéndose diosas por tener tesis doctoral, y con una experiencia laboral reducible a clases en la universidad como invitadas y algunas excavaciones arqueológicas, siempre dentro de las actividades universitarias, tenían una mezcla de zafiedad con cultura por verse superiores a los demás, que era vomitiva. Y desde luego, si la humildad no era su fuerte, tampoco lo era la realidad. Valorar la apariencia y el "yo soy mejor que tu" me indica la presencia de un cretino. Y ya estoy harta de cretinos incluyendo a los que pueda tener en la familia.
Supongo que mi criterio a la hora de abordar la situación que me toca es discutible. Estoy segura de que otras muchas personas tomarían otras opciones. Pero es curioso, cuando estaba de profesora por un año por una baja, la familia consideraba que me supravaloraban para ese trabajo, y que realmente mi sitio era una puerta de discoteca. Es muy bonito ver la vida ajena desde la cómoda posición de un sofá, con un puro y una copa de cognac, y especular sobre las capacidades de alguien para al final acabar diciendo que tiene que acabar realizando alguna tarea necesaria para la sociedad que no implique mucha responsabilidad, en donde se puedan aprovechar sus características más notables. Así, yo acabo de matón a sueldo, pero si yo me coloco en esa posición sofá-puro-cognac, el problema es que la familia que se ha permitido el juicio acaba tristemente dedicada a conejillos de indias de experimentos médicos, puesto que todos ellos siempre están enfermos de mil y una afecciones, teniendo unas capacidades de cognición bastaste limitadas que les impiden llegar a nada en esta vida, excepto en tareas que repiten mecánicamente, sin capacidad de aprender nada nuevo como he podido comprobar, y todavía más grave, sin capacidad de aportar nada nuevo.
¿Cruel, duro, insensible y despiadado mi comentario? Puede ser, pero ya me ha quedado claro que poco apoyo podré esperar por esa parte. No digo que no me merezca su desconfianza, pero lo que no me merezco es su desprecio, puesto que mientras ellos se sientan y disfrutan de una posición más o menos cómoda, yo no tengo casa propia, porque sigo con mis abuelos. Mientras ellos descansan, yo reparo la casa de mis abuelos. Mientras ellos viajan por ahí (y lo hacen cien veces más que yo), yo me quedo con mi familia para ayudar. Y mientras ellos me critican, sigo luchando por un futuro mejor, con el apoyo de mi familia. De la parte de mi familia que no me desprecia por mis errores pasados, sino que aprecia mis esfuerzos presentes por solventar esos errores pasados. Y ninguno de ellos, que dudan de mi tanto, dudó ni un segundo a la hora de pedirme una colaboración o una ayuda con determinados temas cuando me iba bien. Qué bonito es hacer leña del árbol caído, lástima que incluso estando caído, no se atrevan a acercarse al árbol, porque muerde, y tenga que ir a ver si a través de otros lo consiguen.

domingo, 28 de octubre de 2012

De viaje con alguien racista ¡Qué guay!

Acabo de volver de Milán. Y estoy cansada, así que me he decidido a narrar algo sobre mi viaje. Podría contar cómo veo a Milán en estos momentos, y compararla con la ciudad que recuerdo de hace 20 años, o narrar compras, o visitas a museos... Pero prefiero centrarme en un aspecto nuevo descubierto recientemente: ¿qué pasa cuando te vas de viaje con alguien aquejado de un racismo leve?
No es coña, no. Esto va en serio. Cuando digo racismo, que nadie se imagine a un nazi con una esvástica colgada del cuello. Hablo de alguien normal, como yo misma podría ser. Creo que incluso antes era así, allá con 16 años, pero tanto viaje y tanta maravillosa gente te curan de estos males. Eso, y una actitud que siempre me ha definido: amor y confianza en el prójimo. Yo hablo hasta con las farolas fundidas, y nunca me ha ido mal. Hombre, me habrán timado alguna que otra vez, inevitable. Pero mi constancia del timo es pequeña. Es decir, recuerdo haber comprado algunas mierdas en EE.UU. deslumbrada por la tienda, y en África, y en cualquier parte. Pero recuerdo siempre la amabilidad de cualquier sevillano que me hacía de cicerone, los hindús cachondos que me invitaban a ron, y la hospitalidad americana, impagable y sin igual. Y la simpatía de África, donde da igual quien seas, siempre hay una sonrisa y un apoyo para lo que necesites.
Bien, esa es mi naturaleza, pero... ¿qué pasa cuando viajas con alguien cargado de prejuicios racistas? Prejuicios que no son graves como digo. Se limitan a señalar cuestiones que muchos dan por hechas, y que, después de dos años trabajando en seguridad conozco muy bien, porque en un negocio (en mi caso en varios, muchos outlets) se cumplen. Lo cual no quiere decir que siempre se cumplan en cualquier circunstancia. Es más bien una cuestión de lugar. 
Bien, todos sabemos lo que son los prejuicios, y lo que se dice sobre negros, moros, y demás personas...
Viajamos a Milán con alguien que sigue los prejuicios a pies juntillas. El primer prejuicio: cuidado con los italianos, que roban. Recomendación de la persona: lleva maleta dura, y ciérrala con llave, que te van a robar.
¿Qué me van a robar? ¿Los salvaslips? Porque de los artículos que llevaba era lo más caro. Tres bragas de baratillo, un pantalón negro de vestir que lleva conmigo unos 6 años (bien conservado, sí, pero se ve que es viejo) y dos camisetas de las de a seis euros la docena. O me roban el desodorante, o los salvaslips. Hombre, llevaba los cables de la cámara de fotos y del ipad. Tal vez eso, pero vamos... puesta a elegir, me quedo con los salvaslips y el desodorante.
Mi maleta llega perfecta, sin arañazo ninguno. La maleta rígida de mi acompañante, hecha unos zorros. 
La siguiente: cuidado cuando salgamos a la calle, que hay que vigilar todo: especialmente a los negros, que vienen a robar. Realidad: los negros eran todos los encargados de seguridad de todas las tiendas. A mí me inspiraban más desconfianza algunos italianos de sonrisa engatusadoramente taimada, pero como en estos sitios tengo por costumbre llevar el bolso por debajo del abrigo, o me desnudan, o simplemente es imposible robarme nada. Me consta que había robos, y en el metro había que andar con mil ojos, pero con cualquiera que se te acercase en hora punta.
Pero la auténtica diversión vino en el tranvía. Porque, seamos serios. No soy Heidi, y mi acompañante tampoco lo es. Sabes hasta dónde se puede confiar uno en esta vida, y la diversión no viene tanto por los peligros que acechan, que todos sabemos cómo combatirlos, sino por los prejuicios idiotas. Montemos en un tranvía con alguien cargado de prejuicios en Italia.
Los boletos de que se te siente alguien al lado de aspecto cetrino son altos. Sicilia es parte de Italia, y de la misma forma que yo no me extraño de ver gitanos y andaluces morenos en mi ciudad, a ellos tampoco les extraña un siciliano. Y, impepinablemente se van a sentar al lado de la persona con prejuicios, porque si se sientan a mi lado, ni me entero. Cuando se bajan, comentario: olían a humo, qué asco, seguro que eran gitanorros, espero que no me hayan pegado nada de bichos, encima con la de gente que iba en el vagón, teníamos que ir pierna con pierna, y daban calor... La sonrisa es inevitable.
Siguiente viaje, y siguiente prejuicio. ¿Alguien ha oído esto de que los italianos son guapos y siempre visten y huelen a perfume caro? Tengo sonrisa de gato de Chesire. Es una idea bastante correcta... pero no infalible. Al lado de la persona con prejuicios se va a sentar, indefectiblemente el único italiano cutre, fumando en pipa y hablando solo. Mr. Pepino, cabeza igualica a un pepino, calvorota, apestando a tabaco barato y hablando sólo.
Cuando se baja, protestas de mi acompañante... ¡Qué asco! Mira que hay italianos guapos, y se tiene que sentar esta especie de vegetal apestoso junto a mi, creía que me moría. ¿Y no está prohibido fumar? -Le señalo que la pipa estaba apagada- pero es lo mismo, olía a tabacazo.... Una carcajada, y la sonrisa permanente todo el día.
Pero claro, uno coge el transporte público más veces... Y ahora les toca a los asiáticos Había a patadas de chinos y japoneses. Turistas, como nosotras. Y como buenos turistas, iban idiotizados,: te pisan, piden disculpas. Te empujan, piden disculpas. Y en el tren, como tienen que mirar la guía de los sitios que van a ver, sin darse cuenta, te tiran encima lo que han comprado porque la bolsa -mala suerte de la persona con prejuicios- revienta. Piden disculpas, amablemente les ofrezco una bolsita que llevo siempre en el bolso para los imprevistos, y fin. ¿No? La persona descubre que los asiáticos, lejos de la imagen de gente educada, son gente normal, y empieza a ver chinos - nombre genérico a partir de ahora- por todas partes. Todos ellos cargados de mala leche y estupidez, que siempre la pisan, golpean y maltratan para su horror.
¿Y qué me dicen de los árabes, más popularmente conocidos como moros? El horror que descubre alguien que lleva seleccionando un montón de pijadas en un chiringuito es terrible cuando ve que el dueño es un moro. Inmediatamente empieza a revisar lo que le cobra, y el colmo es que se equivoque en las vueltas. De nuevo, estas cosas le pasan a la persona racista, porque a los demás se nos olvidan estos errores humanos. Y, según llega al hotel, dice que todo huele a moro, echa colonia en aquello que lo admita, y lo que no lo admite, se queda a la fresca en la ventana del hotel, esperando al final de la cuarentena para poder entrar a formar parte del resto de objetos "tocables".
Y llegamos al punto final de la historia. Último viaje en tranvía, mil y una bolsas de compras. Y de nuevo, gracias a mi habilidad en placar a la gente y aposentar el culo en sitios insospechados, estamos sentadas. Sube y baja gente, y el tranvía queda vacío. Hasta que se sube un porrón de personas, y con las prisas, un italiano torpón -pero este bien vestido, perfumado, y guapo que te cagas, supongo que porque no soy racista- se me cae encima, y como no, una que además de ser una señora está cachas, le ayuda a incorporarse, lo sienta, y le dice en un italiano algo macarrónico que no pasa nada. Que me encanta meter mano a los italianos... Bueno, eso último lo pensé, pero no lo dije. El tipo estaba bastante cachas. Bien. Mi acompañante a punto de estallar de la risa, porque yo había tenido que soportar al torpe de turno finalmente, aunque no era chino, ni negro ni nada. Un rubio del norte, italiano... La duda corroe a mi acompañante. ¿No te habrá robado algo de las bolsas, verdad? Si, creo que me ha mangado las bragas, o tal vez un jersey de cachemira con elastane... Lo único de valor que llevo son unas copitas de coleccionista (y eso, voto a bríos, me costó un ojo de la cara), pero van bien a resguardo en mi bolso, protegido por mi abrigo. Verás como luego al llegar al hotel... Al llegar al hotel, en la calma de la habitación revisamos todo. No faltaba nada, y sólo quedaba en mi abrigo un leve rastro del perfume del rubio, creo que Doce&Gabanna... Una deliciosa impresión en mis sentidos, todavía al alcance de mi olfato.

Como digo, viajar con alguien así es una diversión constante. Todo el mundo es un timador en potencia, y sus miedos le hacen decir tantas paridas por minuto, que no puedes evitar reírte de todo y por todo. Al llegar la noche, sales a fumarte un pitillo (estrenando jersey de cachemira con elastane), y no puedes dejar de pensar que el mundo sin prejuicios sería mucho más justo y normal, pero notablemente aburrido. Siempre hace falta alguien con un toque paranoide para que la realidad prosaica adquiera el aspecto de las doce pruebas de Hércules o del viaje de Jasón y los Argonautas. Cada persona es una nueva prueba de valentía para esta gente, mientras que para tí es un nuevo posible amigo. Cada persona es una maldición, para tí, una aventura. Oyes a un italiano, taxista, reír con sus compañeros por alguna chanza, y realmente te ríes con ellos. La vita é bella.

sábado, 13 de octubre de 2012

Heroínas de pacotilla...

Acabo de terminar de ver la película resident evil 5. Si, masoquismo puro, puesto que de toda la saga, la única que merece un poco la pena es la primera, al menos desde mi punto de vista. El resto, es repetición de monstruos y personajes, pero al final, cuando has visto todas, acabas yendo a ver la siguiente, por la pura inercia de que no se diga, en la triste espera de que sea la última, le pongan punto final a la dichosa saga, y con la vana esperanza de que por fin se carguen a la protagonista y una ola de zombis victoriosos sea la última imagen de tu retina.
No ha habido suerte. Claro que tampoco ha habido suerte para ellos, porque no he ido al cine, cosa que es muy rara que yo haga, pero mi intuición me decía que si estamos en la 5, habrá 6.
Bien, lo que me sorprende es que esta especie de bazofia tenga éxito. Y no tanto por la temática o el argumento, sino por cansinidad. Todos sabemos lo que es un zombi, y lo que puede costar matarlo, según la saga que elijamos. En esta, son resistentes de carajo. Y los malos son malísisimos.... Aparte de algo subnormales, porque yo no me inyecto mierdas, aunque me garanticen que voy a ser superman. Y sin garantías, mucho menos.
Pero lo que me pasma es que siga teniendo tirón una película que cada vez ha dado un giro más tremendo hacia la acción, de tal forma que la protagonista se tira los 85 minutos de peli (92 oficialmente) a leche limpia, y ni se despeina, ni le duele, ni nada de nada; y eso que ahora no es una mutante, como en la segunda película y siguientes. Será porque yo con cinco minutos de carrera a toda pastilla echo la primera papilla, pero estas peleas que se ven ya rozan el esperpento. Y si añadimos un sentido maternal de pega, pues como para mingitarse encima. Ojo, que el argumento es para alucinar: la Jovovich es fundamental para algo (que no se revela hasta el minuto 84, así que ni lo digo) y la quieren rescatar de las entrañas de una especie de maxi búnker en Rusia. Ya, el resto es cómo salen del búnker, y monstruos variados. Voy a rodar una peli contando lo que hago desde que me levanto hasta que llego a la cocina a desayunar en clave de acción, y fijo que me queda más logrado. Imagínense una escena donde lanzo las naranjas al aire y las corto con un sable... Pues esto igualico, pero en versión zombi.

Hecho de menos esas películas en las que las tías no eran máquinas de pelea, en plan, soy-igual-que-un-tío-pero-sexy, y hasta se las veía cansadas, sudorosas, y buscaban alternativas inteligentes a medirse a puños con alguien. Hasta la pelea final, claro, que esa siempre estaba. Pero a ninguna tía he visto que la pateen en los higadillos y se ponga de pie. Hasta yo, que me lo hicieron una vez, necesité unos segundos para recuperar aliento, y eso que soy un mal bicho. Y en esos segundos ruedas y te alejas a toda leche, porque si te meten otra, no la cuentas. Aquí no... Encajan más balas que un muñeco de plástico en fábrica de armamento,  siguen peleando que te quedas mirando la pantalla y piensas que ni el conejito de duracell tiene tanta batería, y además, como el mejor James Bond, ni se despeinan. Y siempre con pose sexy, y mirada dura. 
Parece que para ser una tía según los cánones de esta saga tienes que ser perfecta de físico (no hay gordos, será que pasa como en bienvenidos a zombieland, que son los primeros en caer), vestir con vestidito sexy o traje de dominatrix (lo dicen el la peli, y se ve constantemente), y tratar de salvar a todo el mundo, aunque sepas que es imposible. Tu sigues peleando, porque ni te enteras del dolor.
Hombre, he visto las pelis de Conan, y me consta que el tío tiene aguante, pero se le ve de juerga, mamándose, y hasta palma. Y juraría que el tío intenta evitar el combate en la medida de lo posible. Y en versión femenina, me gustaba más Sarah Connor, personaje duro donde los haya, sobre todo en la segunda peli, que tiene su aguante, pero entra dentro de lo aceptable. Y también sabe que algunas veces es mejor echar patas.
Aquí no... Todos presentan batalla, y hay que tratar de salvar al máximo posible de humanos, aunque eso suponga un riesgo para el 100%, y, lo que puede ser doloroso, acabar devorado por zombis. Nadie se despeina, todo está fetén, y pese a que la chorba se lo curra, el malo (la corporación o el científico chiflado de turno) tiene más recursos que MacGyver en una ferretería. Y siempre ganan.
Menos mal que estas pelis son para pasar el rato, porque cualquier intento de verla supone que desees ser cualquier cosa que no sea mujer. O esa clase de mujer. Y rezas para que al subnormal que pergeña estas estupideces le dé una neuralgia del trigémino, a ver si deja de plantear estas mierdas.
Me voy a estudiar, porque yo no peleo con estos zombis de la peli. Desgraciadamente, las mujeres que conozco tienen trabajo (o lo buscan, o estudian), patas de gallo, celulitis, varices y demás mierdas, y consideran que la ropa que se ponen tiene que ser cómoda para aguantar el día, y aceptable para el tipo de trabajo que desempeñan. Y si alguien les toca las narices mucho, no se cortar en dar una contestación que le deja al bicho de turno patidifuso. Y se despeinan. Mucho, porque no son heroínas de pacotilla, imágenes más falsas que una moneda de 7 euros y medio para satisfacer mentes aburridas.